Desvarío I
Quizás, cuando llueva no temeré. Seré una hoja al viento, una brizna de pasto en medio de una tormenta. Pero hoy es tarde, la noche ya se cansa y yo aún sigo sudando, sigo mordiéndome las uñas sin poder deshacerme de la incómoda sensación que atenaza mis sentidos. A veces, cuando tomo un café caliente siento que no es mi culpa. En el fondo yo lo sé, mi nostalgia no es más que una fantasía erótica de la cual disfruta mi hombro izquierdo. Pero... ¿es o no la vida un dulce amargo? Quizás una guinda con sal. Ayer le di mis condolencias a una triste flor. Es duro tener que perder los brazos para que una mujer sepa si es amada. Ilusa ilusión, todavía no encuentra donde sentarse a descansar. Tiene una difícil tarea con nosotros. Mañana me di cuenta. En dos días más supe que tenía que irme. Mientras ayer beberé mi olvido, años más adelantes sentí que me ahogaba, aún no me doy cuenta que no respiro, aún no percibo el olor a salitre empapando mis ropas, el humo negro que no perdona. No importa.....