Sin Color
Quizás todo sería perfecto sin ti. No tengo miedo a decirlo. No tengo miedo a taparte de versos de odio o poemas de amor. Sólo sé que hoy es un día difícil, ayer... no recuerdo y quizás mañana empeorará. Pero es hoy cuando decido: nunca más quiero pensar. Me duele la cabeza. Ayer me acosté tarde pensando, reflexionando sobre la nota que me dejaste en la puerta. Aún no he decidido si debo llamarte, quizás no sea el momento preciso... pero mañana puede empeorar. No. Es imposible. Cuando me dijiste buenas noches dejé de vivir. No hay peor deseo que el de desaparecer. No hay peor vicio que desear un buen viaje. Mejor no desees, no me hables, no me mires, no me escribas, no me leas, no me beses, no me dejes, no me abraces, no, no, no, no... ¡DETENTE! Estaba pensando, como decía, que quizás todo puede ser más fácil. No te llamaré, no quiero hablar con la secretaria. Pero todavía te puedo ir a ver. El facultativo me recetó dos gotas de “Patientia” y un chorrito de “Amore a la vena”. Pero ...